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Las TIC como herramientas para la transformación positiva de Latinoamérica

En un reciente comentario sobre el libro La cuarta revolución industrial de Klaus Schwab, aparecido en The Guardian, nos indica Steven Poole que en la adaptación recaerá el énfasis de la nueva era que se abre con el desarrollo de la internet de las cosas. “La llamada para adaptarse, de hecho, implica que las circunstancias cambiantes que Schwab prevé son algo así como fuerzas inexorables de la naturaleza. Pero por supuesto que no lo son: serán los resultados de las decisiones adoptadas por legisladores, reguladores y otros en el poder. Una idea alternativa sería que los ciudadanos se involucren y, de ser necesario, desafíen las decisiones, en lugar de adaptarse mansamente a lo que los poderosos decidan con relación a cómo debe ser el mundo. Eso sería democracia en acción e incluso podría merecer el nombre de revolución”. Pero para lograr esta democracia en acción será necesario profundizar en el uso de las tecnologías de información y comunicación (TIC) en nuestro medio.

El problema que representa para Latinoamérica esta nueva revolución industrial es que colectivamente aun no terminamos de entrar en esa sociedad del conocimiento, capaz de generarlo y/o movilizarlo para tomar decisiones de políticas públicas que garanticen en forma progresiva una mejor calidad de vida para los habitantes de estas tierras. Es mucho lo que prevalece de insularidad entre nosotros, y es impresionante nuestra dificultad para colaborar en esfuerzos relacionados con la definición de políticas públicas. Lo anterior sigue ocurriendo aún a pesar de los enormes esfuerzos dedicados por Latinoamérica a la educación; desde crear universidades en etapas tempranas de su desarrollo hasta formar miles de docentes de todo tipo y literalmente sembrar los pueblos de escuelas, y sin embargo, las competencias requeridas para formar ciudadanos en condiciones de desarrollar democracia siguen siendo grandes ausentes en nuestros procesos socio-políticos. Las TIC pueden ser las herramientas que permitan profundizar en el desarrollo de las competencias requeridas dadas sus características de interacción sin barreras geográficas, diversidad de información, aprendizaje a ritmo propio, desarrollo de habilidades, fortalecimiento de la iniciativa y corrección inmediata.

Estas ventajas de las TIC se incrementan cuando caemos en cuenta que el movilizar conocimientos para definir políticas públicas no es un proceso espontáneo. Primero deberemos empoderar a los ciudadanos, que no es otra cosa que la serie de procesos por los cuales se aumenta la participación de los individuos y las comunidades. Se requiere contar con ciudadanos empoderados, en capacidad de requerir, obtener y analizar el conocimiento necesario para resolver sus problemas, si deseamos que la sociedad participe masivamente en los procesos de adaptación que requerirá la 4a. revolución industrial. Para ello, las herramientas TIC serán imprescindibles, y las mismas deberán ser dominadas por los docentes para que puedan generar los procesos de socialización de los mismos en las comunidades. Solo entonces podríamos hablar de la democracia en acción a la que se refiere Poole. Ver Gráfico 1 / Las dimensiones del empoderamiento y sus interrelaciones

Fuente: Crespo, P., De Rham, P., & Gonzales, G. (2007). Empoderamiento: Conceptos y orientaciones (No. CIDAB-HT421-S4r-3). Secretaría Técnica ASOCAM-Intercooperation.

Y es desde estos ciudadanos empoderados que será posible conformar verdaderos sistemas de conocimiento, que reúnan a los diferentes actores involucrados, incluyendo a los decisores de políticas públicas, para que en forma colaborativa analicen las múltiples situaciones complejas que los nuevos procesos van a producir y vayan generando las políticas que permitirán enfrentar con relativo éxito las adaptaciones requeridas. Solo entonces podremos hablar de democracia en acción.

Pero no es fácil generar equipos colaborativos eficientes en nuestro medio. Es entonces donde la educación entra en juego, no solo para desarrollar las elites, ampliamente conocedoras de cosas concretas del mundo real, sino como factor fundamental para la incorporación de las habilidades, conocimientos y actitudes requeridas en los ciudadanos para desarrollar competencias que les permitan interactuar desde sus respectivas posiciones y visiones de sus mundos en la búsqueda colaborativa a los complejos problemas que les presenta la realidad. Y qué mejor lugar para lograr esos docentes que las universidades donde se forman, de manera que puedan cumplir aquello de “alumbrarse para después ir alumbrando”. Es por ello que asignamos un papel especial a los procesos generados desde la universidad para revertir este estado de cosas.

Y para todas estas acciones las herramientas TIC serán imprescindibles. Una manera de resumir lo hasta aquí expuesto se puede apreciar en la Gráfica 2:

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