Una experiencia colaborativa, de aprendizaje y de solución

Acabamos de concluir el 2do Camel Herramientas para la colaboración, liderado por el Dr. Luis Ordoñez, presidente de la fundación Interconectados. El Camel, en principio ideado para dominar las herramientas colaborativas, se inició como un proceso de aprendizaje donde cada uno de nosotros los participantes intentábamos auto documentarnos en las herramientas que debíamos utilizar para los ejercicios individuales del curso. Al mismo tiempo, sabíamos que debíamos lograr muy buenos resultados, porque posteriormente desarrollaríamos trabajos grupales con esas herramientas. Cuando en algunos de nosotros comenzaba a reinar el caos, como en todo buen inicio, las orientaciones del Dr. Luis nos llevaron a comenzar un proceso de aprendizaje colaborativo, aclarando dudas particulares en lugar de atender a una estructura rígida. Esta actividad brindó una primera oportunidad del logro de conductas y soluciones que, más que centradas en la herramienta, atacaron conductas de fondo: Vencer el miedo a reconocer debilidades, vencer el temor a enfrentar de manera muy rápida nuevas herramientas, vencer la inquietud de mostrar ciertas carencias en grupos numerosos, posibilidad de brindar apoyo sin parecer exclusivista o ególatra; en fin, a aprender colaborativamente.

En la segunda etapa se buscó dar solución a un problema por medio del uso de las herramientas; vale decir, que lo importante era ese uso de herramientas, donde nuevamente los logros ampliaron el abanico de expectativas.

En esta segunda parte cada uno de los grupos se orientó a brindar soluciones, hasta el punto de que, maravillosamente, cada uno de los distintos participantes estaba integrado en una labor de trabajo y rendimiento tal cual como si fuera pieza de una maquinaria compleja, totalmente engrasada, y funcionando colaborativamente a pesar de enfrentar (al menos en el caso de un grupo de participantes) circunstancias de fecha y características locales verdaderamente excepcionales.

En esa segunda fase las soluciones colaborativas emergieron de manera mágica ya no como aprendizaje, sino como aplicación; y las conductas colaborativas permitieron que los líderes, emprendedores, especialistas, creativos (roles, personas o aptitudes) se conjugaran en un entorno armonioso para dar excelentes y adecuadas respuestas a los problemas que se propusieron.

Un ejemplo Camel verdaderamente útil que incrementó la experticia en colaboración de cualquier índole (virtual, real, individual o grupal), y, no conforme con ese logro, permitió que la solución a cada problema mostrara y demostrara la estrecha relación de este tipo de trabajos en cuanto a potenciar las habilidades, conocimientos y destrezas hacia, desde y en las comunidades.

¡Felicitaciones!

Miguel Humberto Hurtado

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