La calidad de la universidad latinoamericana y su cultura organizacional

En una entrevista realizada hace pocos dias  se le preguntaba a Luis Alberto Moreno (Medellín; 1953), Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) -¿Se puede decir que Latinoamérica tiene buenas universidades? —No, al contrario; cada año se publica un estudio que jerarquiza las quinientas mejores universidades del mundo; tan solo hay dos o tres latinoamericanas en los primeros puestos.

Esta respuesta sin adornos nos permite preguntarnos si al menos parte del problema de las universidades en nuestra región del mundo se deriva de una cultura organizacional que privilegia la antigüedad, la jerarquía, la experiencia, en lugar de privilegiar la capacidad de solucionar problemas de la sociedad. Detrás del privilegio que siempre ha ocurrido en relación a la supremacía que tienen los investigadores sobre los docentes en nuestras universidades (se premia y se asciende en la escala académica por trabajos publicados, más que por buena docencia o excelente extensión a la sociedad), descansan valores culturales relacionados con la jerarquía y la tradición. Premiamos al que sabe mucho (aunque solo sea de poco), que tiene mucho tiempo estudiándolo (aunque ya no sea tan interesante), y aunque ya no tenga valor social.

De resultar cierta esta aseveración, pudiese explicar el porque, por encima de la cantidad de publicaciones, la cantidad de revistas indexadas, y la cantidad de sociedades científicas y académicas,  en la universidad latinoamericana la investigación que se realiza no tiene mayor impacto en la sociedad y los investigadores más destacados no contribuyen al cambio organizativo requerido para que la universidad ayude a movilizar conocimientos que faciliten el desarrollo societal. Frecuentemente revisamos publicaciones académicas sobre la cultura universitaria (como muestra podríamos recomendar algunas recientes: La cultura innovadora de las universidades, contrastando dos modelos de analisis de la cultura organizativa de la universidad, o Impact of organizational culture on the performances of universities in Nigeria), del análisis debemos concluir que son estudios realizados desde la universidad, en lugar de ser realizados desde la sociedad. Esta particular relación lleva a sobreestimar los valores ya existentes dentro de la organización, en lugar de evaluar las visiones y necesidades, demandas, que sobre la universidad se generan hoy en día, y que deberían actuar como motores de cambio sobre ella.

En un reciente reporte sobre el último estudio del proyecto Horizon (retirado posteriormente por su autor, Horizon Project. Perspectivas Tecnologías > Educación Superior en América Latina 2013-2018 (preview)), Lorenzo Garcia Aretio nos advierte sobre los Diez retos significativos para la adopción de tecnologías en ese marco institucional, a saber:

-Debemos crear modelos de educación flexibles.

-La mayoría de los académicos no están utilizando nuevas tecnologías significativas para el aprendizaje y la enseñanza, ni para organizar sus investigaciones.

-Existe un retraso de métricas de evaluación apropiadas respecto a la emergencia de

nuevas formas escolares de autoría, publicación e investigación.

-Debemos fortalecer la formación continua en el uso didáctico de las TIC y estimular la

innovación colectiva.

-Todavía no se ha tenido en cuenta en la formación de profesorado que la alfabetización de medios digitales continúa aumentado su importancia como competencia clave en cualquier disciplina y profesión.

-Debemos fortalecer infraestructura a través de mejorar cobertura de Internet, el acceso gratuito en espacios públicos y dotar de equipamiento gratuito o con costos bajos con fines educativos.

-Nuestras organizaciones no están establecidas para promover la innovación en la

enseñanza.

-Necesitamos aprendizaje mixto, presencial y mediado por TIC.

Debemos fomentar la conformación de comunidades educativas-social-culturales.

-A menudo son los propios procesos y prácticas educativas los que limitan una mayor adopción de las nuevas tecnologías.

De que los docentes en nuestros países no están utilizando las tecnologías informáticas disponibles aparece reflejado en trabajos como los de Elias Said-Hung quien encuentra baja utilización de estas novedosas formas de educar en el universo de  63 profesores en Departamentos de Comunicación Social y de un total de 865 profesores afiliados a Departamentos de Comunicación Social en 29 universidades de la Asociación Colombiana de programas universitarios y departamentales en esa profesión. Adicionalmente, Said-Hung encuentra correlación positiva entre el tiempo vinculado a la docencia y el uso que se hacen de las TIC’s, lo cual al menos en teoría pudiese estar relacionado con la capacidad de movilizar recursos de la universidad por parte de los docentes con mayor trayectoria y posiciones administrativas.

Nos preguntamos si dentro de las actuales estructuras y culturas organizativas en nuestras universidades será posible enfrentar los retos que menciona el Informe Horizon. Ciertamente que esas estructuras organizativas universitarias, a la par de los estilos adoptados en la práctica educativa, pudiesen ser la diferencia entre nuestra realidad y las posibilidades que abren los  experimentos recientes de Sugata Mitra quien pareciera  demostrar que “la educación es un sistema auto-organizado, donde el aprendizaje aparece como un fenómeno emergente”.

Acerca de InterConectados

Investigador y docente en el área de la movilización de conocimiento entre la universidad y la sociedad. Interacciones individuo-universidad-sociedad como sistema complejo.
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4 Respuestas a La calidad de la universidad latinoamericana y su cultura organizacional

  1. Aunque mi linea de investigacion no incluye la Cultura Organizacional, me parecen acertadas las recomendaciones del autor del articulo.
    Las dos varaibles incluidas en el analisis parecen estar intimamente relacionadas.
    Me gustaria tener acceso, de ser posible, a los instrukentos de recoleccion de informacion empleados en las investigacion, tanto como la matriz de analisis de las variables, empleados por Garcia Aretio.
    Solo mediante la busqueda de soluciones pertinenetes a los problemas emergentes, popdremos mejorar la calidad de las universidades de nuiestro contexto socio-cultural, en lugar de continuar inmewrsos en el modelo tardicional de las un9versidades profesionalizantes, mas aun en la era digital.

  2. anando dijo:

    me agrada ver la confusión que se da entre las instituciones herederas del “renacimiento” llamadas universidades y ahora las nuevas instituciones, en pañales todavía, de la era tecno. Son dos cosas muy distintas.

  3. Pingback: ¿Tiene Latinoamérica buenas universidades? | Observatorio Global

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